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¿Cómo encontrar los influencers adecuados para mi marca?

 

 

 

Hablamos de una cuestión de interés, simple y llanamente. Las marcas quieren vender más y mejor y los influencers, probar, comunicar y afianzar su liderazgo de opinión en las redes sociales.

En Quadama – Influencers tenemos una buena noticia… ¡Ser un interesado no siempre es malo! Es más, en este contexto, es imprescindible: signo de inteligencia y coherencia.


 

Hablamos de que los influencers, personas expertas y con alta reputación en entornos digitales en un área (o varias…) saben qué les gusta, qué les gustaría probar y cómo les gustaría ser tratados. Y las marcas saben lo que venden y a qué perfil de usuario dirigirse. Expresar la necesidad mutua no debe ser incómodo. Pero encontrarse suele ser un camino complicado, un laberinto que a veces se resuelve en línea recta y poco meditada, dispersando el verdadero fin y alejándose de los objetivos.

 

 

Hablamos de que las redes deben ser medios de rescate y entendimiento no marañas que dispersan el mensaje y hacen perder tiempo y dinero. Deben ser el lugar por excelencia para el acierto y la eficacia:

Los influencers que buscamos no tienen por qué ser los que más seguidores tengan necesariamente. Obviamente las marcas quieren hacer mucho ruido. Y aunque parece matemático que el mensaje de quien más seguidores tiene a más clientes llegará, no siempre es cierto. Las empresas deben seleccionar bien a quién invitar a un evento, enviar un producto o consultar algo.

Lanzarse a buscar a un influencer cualquiera que acumule “ks” y “ks” de seguidores no es sinónimo de resultados. Hay que buscar al experto ideal, que hable mucho de lo nuestro y tenga credibilidad para la comunidad. Se trata de un trabajo minucioso, de rastreo constante de la evolución de influencers, de comunicación con ellos y de selección exacta de perfiles acorde a campañas.

 

No hay que temer a críticos ni críticas. Es más, deja que se acerque a ti. La gestión de crisis no es una ciencia exacta. Pero toda empresa y marca debería apostar por personal capaz de templar sus nervios, de leer entre líneas y saber contestar sin perder el oremus.

Que se critique el sector al que pertenecemos, marcas afines o lejanas a la nuestra o a la nuestra directamente indica que el tema interesa y toca la fibra. Los críticos son indispensables para evolucionar y tratarlos como merece, con respeto como a cualquiera, pero explicando hasta donde su experimentación en tema necesite es clave.

Al final, siempre querremos con nosotros o muy cerca a quien tenga opiniones fuertes, que movilicen. Los influencers que lo logran llegan hasta donde nosotros no y darse cuenta, valorarlo y potenciarlos debe ser parte de la política de toda empresa que se precie mediática y popular.

 

Detrás de los nicks hay personas. Desmitifiquemos a los gigantes. Por un lado, las empresas, por muy grandes, potentes, pastosas y puedelotodo tradicionalmente que sean deberían estar reñidas con la prepotencia sin discusión. Por otro, pueden darse casos en que se topen con influencers que por su evolución y haberse convertido en reclamos estrella –mimados por muchas marcas y con notables ingresos por ello- se puedan permitir declinar propuestas o se dé el caso que una de sus críticas nos suene más amarga.

Pero las empresas deben saber analizar y distanciarse del fragor del momento en que un tweet se convierte en trending topic y no es favorable a ellas y creer que se compite contra gigantes. Del mismo modo que tras las redes de una marca hay departamentos o personas que piensan y teclean, detrás de los perfiles de influencers también las hay. No hay miedo, hay acción. No hay dolor, hay reacción.

 

 No hacerse expectativas ni prometer resultados. Es imposible calcular y predecir si un influencer va a lograr arrastrar con sus comentarios positivos una movilización en cadena. No podemos tampoco tomar como propios para nuestra nueva campaña experiencias ajenas o pasadas. Cada nueva acción debe ser un nuevo escenario, limpio e ilusionante.

Comprometerse a lograr beneficios económicos para nuestra empresa confiando en la revolución en las redes sociales a cuenta del trabajo de los influencers invitados es un suicidio. Esta labor es de intangibles aspiraciones. Así todo lo bueno que llegue siempre será más satisfactorio.

 

Apuesta, prueba, decide y diversifica. Hay que apostar por invitar a influencers a conocer las marcas, si la campaña o el evento de turno lo contemplan posible. Cuando no se conoce a las personas, aunque tengamos referencias es interesante desvirtualizarlas y tratarlas cara a cara. Una vez realizada la acción se debe de hacer un seguimiento de lo que publican y su alcance.

Que haya funcionado la historia con determinados influencers escogidos no significa que siempre haya que repetir con los mismos. De hecho, se debe interactuar con más, aunque su número de seguidores a priori no sea el más alentador, para dar a conocernos en cuantos más niveles mejor.

De este modo nos alejamos de estigmas, suspicacias y favoritismos y ampliamos el área de acción y de interés.

 

 El trabajo se paga. No se trata de contratar a gente influyente ni acceder al caché que se nos plantee. Se trata de que en el presupuesto de cada campaña susceptible de algún tipo de acción con ellos se debería poder contemplar una partida. Consiste más en motivarles a la participación activa, hacerles sentir que se recurre a ellos por su reputación online y son personas de confianza y, sobre todo, creer que así es.

Esto se puede traducir en dinero, en productos, servicios, descuentos… Un infinito mundo de posibilidades. Tened en cuenta que esto muchas personas os dedicarán su tiempo y por seguro que si los influencers se sienten especiales y únicos para vuestro proyecto, el cual debe tener sentido y emoción, no habrá remilgos.


 

 

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